miércoles, 23 de abril de 2014

Cholismo sentimental: cita a cita

Él viajaba a la deriva observando cientos de lunas pasar.
Ella soñaba con que le brindase una segunda oportunidad.
Él enjugaba sus lágrimas con orgullo y sin apenas piedad.
Ella aguardaba en silencio agazapada y haciéndose notar.

No hizo falta mucho más. Lo mejor estaba por llegar.
Porque entonces él se dio cuenta de una obviedad.
Que ella consigue aparcar el ocaso y la soledad.
Y eso es un boleto de lotería que ya tocaba cobrar.

Aparquemos el tiempo perdido, comencemos a soñar.
Parece que nuestros caminos se han vuelto a cruzar.
Los designios del destino quizá consistan en madurar.
Y en querernos como nadie se haya querido jamás.


Un genio como John Lennon dio en su día en el clavo al promulgar aquello de la que vida es eso que pasa mientras tú haces otros planes. Y es completamente cierto. Malgastamos la mayor parte de nuestro tiempo en planificar nuestras vidas perfectas. Y la realidad nos golpea con su cruel látigo sin piedad. O con su dulce mordaza, según se mire. Debemos luchar por cumplir nuestros sueños, pero siendo conscientes de que ser plenamente feliz es una quimera y una peligrosa utopía.

Sin duda, uno de los grandes secretos del amor (aunque como sabéis, del amor sé poco, como de casi nada), es la honestidad. Honestidad ya no sólo con tu pareja, con tu mujer o con la chica de tus sueños. Honestidad contigo mismo. Con lo que sientes. ¿y qué sentimos? Pues alegría, dolor, tristeza, satisfacción, placer, angustia, respeto, admiración...

Algunos os preguntaréis: en el amor, ¿qué es eso de la ilusión? Para mí, ilusión es que el tiempo se te vuelva a pasar volando junto a una mujer tras haber jurado y perjurado que no volverías a dejarte llevar. Ilusión es que, aunque nunca se lo digas, te encante su olor, sus besos y su mirada. Ilusión es que quieras que ese abrazo dure eternamente. Que las noches de pasión duren hasta el alba sin mirar el reloj. Que las ojeras mañaneras sean fruto del trasnoche y de tu voz. Que tus manos y las mías se junten en perfecta conexión. Ilusión es no caer en la rutina. Es soñar con viajar juntos a cualquier otra parte. Es recordar el sufrimiento del pasado con una sonrisa de madurez. Es que el tiempo se detenga de repente y que tu mente y tus sentimientos se clarifiquen asombrosamente. Ilusión es química. Es observarle dormida con profunda satisfacción mientras te invade la felicidad. Ilusión es también comerte sus palomitas. Es cervecear y emborracharos un martes. Ilusión es que desayunar no sea tan fácil como parece. 

Ilusión es bailar creyéndote Patrick Swayze por el mero hecho de hacerla reír. Ilusión es mimarla, cuidarla y respetarla para que no vuelva a llorar ginebra. ¡Qué coño! Que llore ginebra, pero de placer por retozar juntos en la cama mañana, tarde y noche. O ducharnos y siestear entre sábanas y persianas.


Ilusión es lograr el equilibrio en el pulso de cabeza y corazón. Porque el equilibrio es posible. Ilusión es jugar a ser magos con nuestros pensamientos, sentimientos e imaginación. Ilusión es crecer y madurar juntos y ser el hombro mutuo en el que llorar por los golpes de la vida. Ilusión es entender que hay vidas que no podemos dejar cruzadas. Por eso es tan importante ser sincero contigo mismo. Porque el día menos pensado, el destino te tiene reservada otra oportunidad. Sí, para ti. Quizá una oportunidad que tú no habías visto (o no habías querido ver). Pero tienes miedo: te aterroriza decir lo que sientes. Y sentir lo que sientes. Pero no hay que tener miedo. Hay que afrontar lo que venga con madurez, aprendiendo de los errores del pasado y encarando el futuro con ganas e ilusión. Ilusión es que si algún día piensas que te falta ilusión, te des cuenta de que seguirías matando por cinco minutos más con esa persona. Y después os reconciliéis brindando y bailando cual noche de bodas anegada de vino, rosas y champagne, con un mensaje grabado en el corazón y en la cabeza: si algo que merece la pena se rompe, se arregla, no se tira a la basura.

A mis casi 25 primaveras, sé poco de la vida. Pero sé que ahora quiero estar contigo. Partido a partido. Cita a cita. Final a final. Me apunto a la filosofía del Cholismo también en su versión sentimental. Sin agobios. Sin prisas. Pensándolo en frío, al final pasó lo que tenía que pasar. Que Will se fue a por Skylar. Que Noah esperó a Allie. Que Landon se casó con Jamie. Que Diego volvió a por Martina. Y que Forrest cuidó de Jenny. Sin duda, en la vida lo importante no es adónde vas, sino con quién viajas. Y este viaje quiero hacerlo a tu lado.

Te prequiero.

Te prequiero mucho


HAAF

*"Te garantizo que habrá épocas difíciles. Te garantizo que en algún momento uno de los dos o los dos querremos dejarlo todo, pero también te garantizo que si no te pido que seas mía, me arrepentiré durante el resto de mi vida, porque sé en lo más profundo de mi ser que estás hecha para mí".

**"Sean, if the Professor calls about that job, just tell him: sorry, but I had to go see about a girl".

jueves, 23 de enero de 2014

Entre la misoginia, la androfobia y la Sabina fobia

Uno de mis escasos (pero valiosos) lectores me recuerda siempre que la misoginia de la que presumo en mis habituales alardes de lucidez sentimental no es más que una coraza para abortar cualquier posibilidad de que hieran de nuevo mi maltrecho corazón. Mi lectora acérrima (sí, es mujer y gran amiga) cree que me he montado una filosofía cojonuda, por lo que de este modo podré pasarme el resto de mi vida sin conocer a nadie de verdad. No la culpo. Ella sigue creyendo en el amor verdadero. Y yo, a veces también. Aunque cada día desayunemos sabiendo que medio millar de parejas españolas se divorcian cada 24 horas.


Hubo un tiempo en que creí a ciencia cierta haber descifrado el enigma que tiene en vilo a media humanidad: entender a las mujeres. Hace unos años, un sabio compañero de fatigas nocturnas me dijo una frase que me dejó algo anonadado y a la vez intrigado: "Quien entienda a las mujeres, que haga el favor y escriba un libro". Él estaba en lo cierto. Y yo creía que podía resolver el más complicado de los puzzles. Craso error. Enseguida vinieron mal dadas. Claro, uno aprende a base de hacer callo. Del sufrimiento por perder cruelmente en el juego del amor no se libra nadie.

Lo cierto es que nunca me he arrepentido de haberlo intentado. Lo único que lamento es no haberlo intentado en alguna ocasión, haber esperado demasiado tiempo para hacer alguna llamada o no haber sabido pedir perdón o perdonar a tiempo. Lo curioso es que últimamente el desánimo sobre el futuro de las parejas no sólo es cosa de hombres. A la misoginia le ha salido una fiel compañera: la androfobia. Las mujeres siempre han sido más inteligentes que nosotros. Hace décadas que dejaron de ser el 'sexo débil', pero lo que no concibo ni puedo compartir es que se consideren las víctimas en esto del amor. Porque por ahí no paso. ¡Si ellas tienen siempre la sartén por el mango!

Sea como fuere, y sin entrar en debates inútiles, a veces me pregunto por qué hacemos tan fácil lo difícil. Por qué nos gusta tanto jugar al perro y al gato. Por qué cuando queremos a alguien tardamos tanto en manifestarlo y cuando creemos haber dejado de sentir lo mismo abandonamos sin cuartel ni piedad lo que tanto nos ha costado construir. Porque hay veces que lo bordamos y veces que lo tiramos por la borda. Y no tenemos remedio. Queremos lo que envenena. Y nos quejamos, nos quejamos mucho.

Sin duda, vivimos una crisis a todos los niveles que azota a una sociedad carente de valores y sumida en un estado permanente de nihilismo, conformismo y superación. Ante este panorama desolador, tan sólo queda impregnarnos de un halo de optimismo que nos dé alguna esperanza para el futuro. Quiero creer que los esfuerzos por salir adelante no habrán caído en saco roto, sino que a medio plazo volveremos a una vida ciertamente hedonista, en la que aprenderemos de los errores y no primaremos lo material por encima de los sentimientos. Un mundo en el que la misoginia y la androfobia sólo sean unas palabras escondidas en un rincón del diccionario. Un mundo en el que tampoco tenga cabida la Sabina fobia y las personas amen desde lo más profundo de su corazón.

Ahora bien, no hacemos nada para solucionarlo. Es evidente que nosotros no podemos luchar para reprimir nuestros sentimientos, pero sí podemos elegir a quien dejamos entrar en nuestro mundo. Al fin y al cabo, amar y ser correspondido es importante, pero más aún madurar de la mano de otra persona. Quizá algunas veces las cosas se compliquen, se caiga en la rutina o en cierto tedio sin ilusión, pero con amor y mucha convicción y dedicación, merecerá la pena arreglar lo que se haya roto. Y quizá, sólo quizá, recuerdes que nada habrá sido en balde una mañana cualquiera cuando te despiertes y sonrías orgulloso de que la persona que está a tu lado en la cama es con la que quieres pasar el resto de tu vida.

Por lo tanto, aun a riesgo de convertirme en el nuevo Ted Mosby, estoy convencido de que todo pasará. De que las noches de melancolía, Machado, Bécquer y Neruda llegarán a su fin. Y de que seré lo suficientemente valiente para no volver a mirar atrás con la ilusión de antaño. Pero tengo miedo. Me aterroriza pensar en que el futuro nunca superará al pasado. Es hora de que me deje llevar, enredar y convencerme de todas esas cosas que dije no creer jamás. Y dejar mi falsa misoginia atrás. Quizá el amor me tenga reservada alguna oportunidad más.

HAAF
*"Anoche cuando dormía 
soñé ¡bendita ilusión! 
que un ardiente sol lucía 
dentro de mi corazón". Antonio Machado

**"Asomaba a sus ojos una lágrima,
y a mi labio una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor, 
yo digo aún: ¿por qué callé aquel día?
Y ella dirá: ¿por qué no lloré yo?". Gustavo Adolfo Bécquer

***"Tú estás aquí. Ah, tú no huyes. 
Tú me responderás hasta el último grito. 
Ovíllate a mi lado como si tuvieras miedo. 
Sin embargo, alguna vez corrió una sombra extraña por tus ojos". Pablo Neruda

jueves, 9 de enero de 2014

Más de cien motivos por los que luchar en 2014

- Porque los míos gocen de buena salud.
- Por vivir cada día como si fuera el último.
- Por la familia.
- Por los amigos.
- Por no perder la ilusión de encontrar el trabajo de tus sueños.
- Por no perder la ilusión de encontrar un trabajo digno.
- Por tratar de ser el mejor sin pisar ninguna cabeza.

- Porque las barbas nunca dejen de estar de moda.
- Porque los bigotes dejen de estar de moda.
- Por las cervezas que arreglan el mundo.
- Por las cervezas en compañía que arreglan un mal día.
- Por las cervezas heladas en una terraza.
- Por las cerves tontas que no acaban en un barco rumbo a Nueva Escocia de milagro.
- Por las cerves tontas en general.
- Por un Gin Tonic celebrando el fin del Ocaso.
- Porque el cebollismo gane la batalla al taladrismo.
- Por no hacer ESA llamada de móvil en ningún caso.
- Porque recibir una llamada pueda cambiarte la vida (para bien).
- Por despertarme sin mirar el reloj.
- Por escuchar desde la cama el goteo de una mañana lluviosa.
- Por dormir ocho horas seguidas.
- Por las siestas eternas con pijama y persiana hasta arriba.
- Por probar de una maldita vez las famosas croquetas de Esperanza.
- Por las timbas de póker clandestinas entre amigos.
- Por volver al espíritu de la Transición española.
- Por visitar el museo de Adolfo Suárez en Cebreros.
- Porque las portadas de los periódicos traigan buenas nuevas.
- Por las sobredosis de café.
- Por el mileurismo.
- Porque los jóvenes nos comamos el mundo y demostremos no ser una generación perdida.
- Porque el trabajo duro obtenga sus frutos.
- Por acabar con la impunidad de los empresarios sin escrúpulos
- Por fomentar las visitas gastronómicas los fines de semana.
- Por el Retiro en primavera.
- Por los primeros besos con la mirada.
- Por las palabras con la mirada.
- Por más besos y abrazos y menos insultos o enfados.
- Porque ser valiente no vuelva a salir tan caro.
- Porque los vuelcos al corazón sean de alegría.
- Por la envidia sana.
- Por los celos sanos.
- Por no volver a ver llorar a un gran amig@ por amor (ni por nada).
- Por viajar a Chicago.
- Por viajar a Granada.
- Por escuchar en bucle a tus grupos de música favoritos.
- Porque la promesa de aprender a tocar un instrumento musical no quede en balde.
- Por leer.
- Por las madrugadas de Friends.
- Por bailar sin pudor ni vergüenza hasta el alba.
- Por continuar disfrutando de la música en directo.
- Porque los que tienen que estar ahí sigan estando ahí (y no sepas cómo darles las gracias).
- Por trabajar duro para conseguir éxitos deportivos.
- Por celebrar la canasta anotadora a finales de abril.
- Por el Mundial de baloncesto en España.
- Por volver a correr la San Silvestre.
- Por la Décima.
- Por la Novena.
- Por los jueves familiares de 'Cuéntame'.
- Por croquetear en la cama cinco minutos más los sábados por la mañana.
- Por las pelis con manta y sofá que saben a gloria.
- Por el aperitivo de los domingos.
- Por seguir disfrutando del arte de comer.
- Por seguir disfrutando del arte de ir al cine in situ.
- Por el olor a palomitas recién hechas.
- Por volver al teatro.
- Por dominguear en La Latina con el buen tiempo.
- Por llorar de felicidad.
- Por no llorar de tristeza.
- Por derramar lágrimas de esperanza.
- Por dejar el nihilismo a un lado.
- Porque la misoginia sólo sea una palabra, no un pensamiento.
- Por encontrar la vacuna contra el mal de amores.
- Por volver a regalar flores con el corazón.
- Porque amar siga siendo combatir.
- Porque el tiempo ponga a cada uno en su sitio.
- Por volver a compartir años después un Ciocolattisimo con una chica que haya conquistado tu corazón.
- Por las noches esporádicas de hotel.
- Por las bellas panorámicas que deja tu rostro al alba.
- Por los regalos inesperados en los momentos inesperados.
- Por gritar ¡Gerónimo! en lo alto de una colina radiante y sediento de proclamar tu nuevo amor.
- Por los sábados espinariegos de paella.
- Por los sábados espinariegos tomando La Luna juntos.
- Por dar interminables paseos sobre la orilla del mar.
- Por muchos baños veraniegos de resaca.
- Por muchos baños veraniegos de borrachera.
- Por noches de agosto de pescaíto, vino y rosas.
- Por rescatar viejos escritos propios del baúl del olvido.
- Por esos momentos que sólo tú y yo sabremos.
- Por no dejar nunca de escribir reajustando cuentas.
- Porque los míos gocen de buena salud.

Cumplamos nuestros sueños y deseos en este 2014. En nuestra mano está conseguir cambiar nuestra estrella. Fragüemos un destino. El que sea. Pero propio.

HAAF

lunes, 9 de diciembre de 2013

Evasión (y victoria): oda a la amistad

Una noche cualquiera. Siete u ocho convidados sonríen, conscientes de que se avecina otra velada inolvidable. O quizá no, porque eso es lo bonito de los planes espontáneos. Sin duda, la perfecta ejemplificación de una amistad. De una verdadera amistad, concretamente. Quizá porque corren los tiempos más difíciles que uno recuerda, es cuando más hay que agarrarse a la importancia de las pequeñas cosas. Y a darles el valor que merecen. Un grupo de amigos es como un equipo. Su valor no radica en los caracteres, virtudes o defectos individuales, sino en el éxito que consiguen en su conjunto. Y todo ello bajo valores innegociables, como la confianza, generosidad, empatía y, sobre todo, la lealtad.


Al final, la amistad no es un negocio de ida y vuelta basado en tópicos que exijan mutuas y recíprocas acciones. Es conseguir un feedback basado simplemente en la sinceridad y en lograr evadirte de forma victoriosa y abstraerse de este mundo que nos rodea. Porque la amistad no es sólo exacerbar tu amor por los tuyos con unas copas de más. Es saber que (sin pedírselo) un amigo se tiraría por ti a las vías de tren si con ello te evitase cualquier perjuicio. Es saber que al descolgar el teléfono podrás telefonearle a cualquier hora del día para sacarle de la tediosa pose de pijama y manta y contarle in situ cerve en mano que el amor ha vuelto a ser esquivo y cruel contigo. Es saber que las discusiones bizantinas con amigos sobre lo mal que está el mercado femenino son las más monótonas (y las más divertidas). Es saber que las discusiones bizantinas con amigas sobre lo incierto del tópico "no todas somos iguales" son las más segundas más monótonas (y las segundas más divertidas). Es convertir en una auténtica batalla dialéctica entre ellos, que piensan que Ross no tuvo culpa porque él y Rachel estaban "tomándose un descanso" y ellas, que piensan radicalmente lo opuesto.

La amistad es saber interpretar con sinceridad y comprensión que una imagen vale más que mil palabras. Es saber que cuando lo estás pasando realmente mal no necesitas un hombro en el que llorar, sino evadirte por unos instantes con los tuyos tratando de pasar página. Es narrar con la misma ilusión y gracia de siempre viejas anécdotas como si fuera la primera vez que se recuerdan. Es brindar con los tuyos por la victoria, por el empate y por el enésimo fracaso futbolero. Es saber que, con una pequeña ayuda de tus amigos, y quizá con unos cuantos Gin Tonics de más, se puede arreglar el panorama político, económico y deportivo en un santiamén.

La amistad es recordar con nostalgia épocas pasadas, también a todos aquellos que quedaron en el olvido. Porque no nos engañemos. Aunque sea falso aquello de que se cuentan con los dedos de una mano los verdaderos amigos, con el paso del tiempo, hay amigos que se pierden por el mero hecho de que no todos los caminos discurren de forma paralela. En la misma línea, hay amistades que se cuidan solas, con la posible ausencia de noticias durante meses, pero con la firme convicción de que con una simple llamada, nada habrá cambiado. Ya saben: "que en este mundo de tristezas y de dudas, nunca te falte pa' espantarlas un amigo".

La amistad es saber dónde está la frontera entre la amistad verdadera y el amor... si es que la hay. Es saber que madurar rodeado de los mismos amigos de siempre es una de las cosas más bonitas y que más hay que saber apreciar. Es saber estar orgulloso a la par que crítico con los tuyos. En las buenas y en las malas. Es saber estar. Es saber perdonar cuando toca. Y cuando no, también. Es saber interpretar un gesto con una complicidad única. Es abrazar a tu amiga antes de que su rostro derrame la primera lágrima tras tropezar accidentalmente con suex. Y acto seguido maldecir para tus adentros la escasa fortuna de una mujer de bandera que, al querer lo que envenena, tampoco le salen las cuentas. 

En definitiva, la amistad es compartir un proyecto en común juntos. No ha lugar a dudas. Tan importante es el amigo que ejerce de líder, como el silencioso al que hay que saber escuchar porque siempre que hable tendrá algo sabio que decir. Tanto el amigo que ejerce de Chandler Bing, como el que se limita a escuchar con atención. Tanto el sabelotodo, como el realmente culto. Tanto el sensato que trata de poner cordura, como el que propugna destrozar todo el mobiliario urbano. Tanto el romántico y sensible, como el misógino. Tanto el ligón, como el que no se come un colín. Tanto la que tiene derecho a roce, como la que no. Es así. Todos son igual de importantes. Porque somos un equipo. Uno para todos. Y todos para uno.

HAAF


domingo, 24 de noviembre de 2013

Media langosta en noviembre

* "Pido pues a mi orgullo que siempre vaya del brazo con mi cordura. Y cuando me abandone mi cordura, pues le gusta alzar el vuelo, que mi orgullo vuele siquiera del brazo con mi locura". Friedrich Nietzsche
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Noviembre es por defecto ese mes del año en el que se debe (y no se lleva a cabo) hacer balance de lo ganado y perdido hasta la fecha. De las promesas optimistas realizadas a toda prisa en Año Nuevo en un folio guardado como el más preciado de los tesoros.

Noviembre es ese mes en el que te das cuenta que la Navidad está a la vuelta de la esquina y a ti te ha pillado sin hacer los deberes. Y encima pasa con más pena que gloria, como el miércoles en una semana cualquiera.

Noviembre tiene ese halo que a veces le hace mágico. Y por ello puede convertirse en un Noviembre dulce. Los amores de verano han quedado sepultados hasta nueva orden y quizá el frío venga acompañado de un brote de sentimientos nuevos en tu interior; sentimientos que hacen recorrer una brisa de satisfacción, ilusión y paz en tu alma en oferta que nunca vendiste.

Noviembre es denostado por aquellos que claman a los cuatro vientos que el invierno y el frío hayan venido para quedarse. Pero, ¿qué pasa con el encanto de los paseos bajo una lluvia torrencial?, ¿o con los chocolates calientes con churros a las siete de la tarde siendo noche cerrada?, ¿o poder calentarle la mano mientras ella esboza una sonrisa sincera de agradecimiento y unos mofletes rojos sedientos de amor?

Noviembre es de escorpio y sagitario. De setas que acompañen cualquier manjar. De conciertos al abrigo de un buen vino. De citas en el cine. De comerte sus palomitas sin disimulo alguno. De coger su mano helada. De sobremesas que se alargan más que nunca. De orgullo presente. De preciosos días anegados de rayos de sol que evocan por ciertos instantes la mejor de las primaveras. De anécdotas al calor de un gin tonic y esos grandes Héroes de la Transición. De camareras que siempre quisieron escuchar.

Noviembre es ese mes de jodidas historias de amor o de historias de amor jodidas. De encargar en tu pensamiento regalos que no comprarás hasta finales de diciembre o hasta que las luces de Navidad de la Castellana te alerten.

Noviembre a veces puede recordarte a ella. A cómo le colocabas la bufanda para que no se agudizara su resfriado. A cómo se mosqueaba cuando le robabas la nariz una y otra vez como si fuera una niña pequeña. A los besos esquimales. A las tardes interminables (no lo suficientemente interminables) en el Starbucks. A cuando te sentías aliviado y afortunado por dejar pasar otro autobús porque "ya llegará otro" y porque lo último que querías era dejarla escapar de tus brazos. En definitiva, a saber que las mejores huyen.

Noviembre, pues, puede ser un dardo envenenado de recuerdos que creías olvidados. Como dijo Lennon: "Vivir es fácil con los ojos cerrados". Más difícil es construir nuevos recuerdos con los ojos abiertos. Pero infinitamente más satisfactorio y reconfortante. Por eso mismo, Noviembre puede pasar de ser un mes anodino, a convertirse en el más grande. Y eso te lo puede asegurar quien haya encontrado a su media langosta en noviembre. Bendito mes para los bienaventurados.



* "Aunque el orgullo no es una virtud, es padre de muchas virtudes". John Churton Collins

HAAF

miércoles, 23 de octubre de 2013

Doctrina Parot: justicia, vencedores y vencidos

El lunés al café de media mañana recibimos, y desgraciadamente acatamos, una de las sentencias judiciales más controvertidas de la historia de España. No voy a detenerme en explicar qué es la Doctrina Parot, o cómo, cuándo y por qué se aplicó en nuestro país. Para eso están los datos y las informaciones que han salido a la palestra en las últimas horas. Que cada uno saque sus propias conclusiones

Simplemente, me gustaría hacer una reflexión en la que parece que ha incidido poca gente. Y es ponerse en la piel de las víctimas y familiares de estos terroristas o violadores sanguinarios. Creo sinceramente que muchos han perdido la perspectiva de todo este asunto. En primer lugar, pocos dudan que la Doctrina Parot es jurídicamente discutible, especialmente su aplicación retroactiva. Pero también es cierto que a lo que se limitó el Tribunal Supremo español fue a interpretar la contabilidad de las condenas (merecidas) de cientos de terroristas. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha aplicado la Ley a rajatabla, pero no ha hecho justicia y, ni mucho menos, ha respetado el dolor de las víctimas. Un precio demasiado caro.

Desde el punto de vista ético, moral y jurídico, no es lo mismo asesinar a una persona que a 30. Y eso no podía quedar impune. Además, a pesar de que los Gobiernos democráticos españoles debieron legislar al respecto antes de 1995 este asunto en el Código Penal, no es menos cierto que España es un caso especial dentro de Europa. La democracia llegó aquí décadas después que a muchos de nuestros países vecinos.

Y el Código Penal de 1973 no fue especialmente malévolo, estricto y duro con estas condenas porque por entonces el terrorismo en España no era tan cruento, constante y reforzado comparado con unos años más tarde. ¿Fue un error? Por supuesto que sí, pero Estrasburgo podía haber sido más sensible y comprensivo con un país que lleva dos años sin saber nada de las alimañas de ETA, pero que sufrió en sus propias carnes 829 asesinatos que no pueden (ni deben quedar) en el olvido. Ya saben, ni olvido ni perdón.

Estrasburgo se ha limitado a cumplir la Ley, y está en su derecho. Pero dejemos a un lado las libertades y los derechos fundamentales de los terroristas por los que en las últimas horas han sacado pecho muchos demagogos y populistas. En esta vida, tu libertad termina donde empieza la del otro. En el momento en que tú sobrepasas esa barrera, ya no existe el mismo catálogo de derechos y deberes que los demás.

Si les digo la verdad, lo que me ha sorprendido es la especial sensibilidad de muchos con estos terroristas sanguinarios. Muchos de ellos callaron (y aún callan) cuando se les recuerda que el Gobierno español permitió al etarra Bolinaga salir de prisión para morir dignamente, ya que supuestamente existía un 50% de posibilidades de que por su cáncer 'terminal' falleciera en el plazo de seis meses desde su diagnóstico (agosto de 2012) y un 90% en un año, esto es, antes de septiembre de 2013. Pues bien, Bolinaga sigue vivito y coleando, igual que De Juana Chaos o la más conocida actualmente, Inés del Río.

No escuché a nadie en su momento poner el grito en el cielo con Bolinaga. Independientemente de que le queden uno, dos o 20 meses de vida, es inconcebible que esta escoria pudiera falsear sus reconocimientos médicos, tal y como exclamaron ciertas personas resignadas desde el País Vasco. O incluso que se negara recientemente a ser examinado por un médico de la Audiencia Nacional.

¿Tiene algo que ver Bolinaga con la Doctrina Parot? No quiero mezclar churras con merinas. Pero es evidente que en España se legisla y se juzga en beneficio del reo. ¿Y las víctimas y sus familiares? Sí, esas personas que tienen que aguantar homenajes a terroristas sanguinarios, actos de enaltecimiento del terrorismo y demás asquerosas situaciones, con el más profundo del dolor y la impotencia. Porque les recuerdo que el número de reinserciones y de arrepentimientos de estos asesinos es mínimo. ¿Acaso tienen derecho a reírse de España y sus ciudadanos? Con esta injusticia, hemos perdido una batalla, pero ganaremos la guerra. Con la mejor de las armas: la Democracia. Y sus Leyes. Sin resquicios para delinquir de forma gratuita e impune.

No sé ustedes, pero a mí cada vez me cuesta más creer en esto del Estado de Derecho. Más concretamente desde que España no es un Estado, sino una casa de alterne donde la separación de poderes es inexistente. Es evidente que Justicia y Derecho no van de la mano, pero me preocupa que estemos confundiendo quiénes son los buenos y los malos, los héroes y los villanos. Y los vencedores y los vencidos.

Aquí un día va a pasar algo grave, y espero que esos a los que se les llena la boca hablando de derechos y libertades de etarras, no se lleven las manos a la cabeza. Vuelta a la Edad Media. Ley del Talión. Pues a mí eso me entristecería. Como abogado, soy de esos utópicos que aún continúa pensando en una justicia imparcial. Y en que es mejor que el asesino o violador de un familiar tuyo se pudra en la cárcel antes de que te tomes la justicia por tu mano. Y por mucho que se diga en caliente, la Ley del Talión no satisface nunca a la víctima. Porque ésa no es la solución. Ojo por ojo... y al final todos ciegos.

HAAF

lunes, 30 de septiembre de 2013

Love me (or just read me) when september ends

Amar es combatir. Y él quería quererla como sólo él sabía. Él quería ser su hombro, su almohada y su esperanza. Él quería ser su Sabina, su Serrat y su manta para cobijarla. Él recela de los sueños pasados. Se truncaron los de aquella Luna de verano. Por ello, sacó a relucir su obsoleta prosa recordando que la felicidad está en las pequeñas cosas: En pedir que una Perseida conceda ese oscuro (y anhelado) objeto de deseo. En abrir los candados que cerraron su orgullo desde antaño. En ese equilibrio que sólo le daban sus labios. En los sábados de lluvia, manta y película (¿por qué siempre vemos la que ellas quieren?). En las peleas por los postres, las palomitas, los celos y el lado del colchón. En su cuerpo bañado en salitre y su sonrisa que olvidaba los días grises. En Neruda, Benedetti y los viernes de vino y rosas. En un "te quiero" mirando a los ojos que desarma a cualquiera. En descubrir juntos ese tema de Andrés Suárez. O aquel otro de Carlos Chaouen. En los largos paseos por Madrid. En las llamadas eternas que te hacen feliz. En las cartas sinceras que huelen a ti. Por pedir, pediría repetir ese primer beso hasta el fin.

Septiembre, mes considerado como baño de realidad por antonomasia, toca a retirada. Y él se resigna, consciente de que es una quimera volver a ver cómo los otoños la doran la piel. Él quiere evitar esa lágrima en los conciertos. Y olvidar la pesadumbre con sus besos. Que los lunes no sean lunes con sus ruegos. Vale. Se acabaron los lamentos. Octubre aguarda en el candelero. La madurez aprieta, pero no ahoga. Tómate esto como un "ahora".

¿Y ella? Lo que ella sintió algún día se puede rescatar en un escrito de otra mujer prendada, que con los años se diluyó en el olvido como un azucarillo en una taza de café. Sus palabras son palabras de esperanza, de compromiso, de futuro. Un ejemplo de lo bonito que es cuando amas y eres correspondido. Es sencillamente imposible redactar algo más sincero con menos palabras. Ella quizá le siga queriendo, equivocada en brazos de otro.

"El caso es que pones todo de ti para verme sonreír y hacerme feliz... y es lo que soy... soy feliz... no puedo pedirle nada más a la vida si ya te tengo a ti... pienso en ti y no puedo evitar sonreír... darle las gracias a Dios por lo que tengo... te valoro muchísimo... Hay veces que no me creo que esto esté ocurriendo... que quieras estar conmigo... porque no sé... eres increíble... increíble... me has dado fuerzas para continuar adelante, soy feliz... porque eres la última persona en la que pienso antes de dormirme y la primera nada más despertarme... no podría querer a nadie que no fueras tú... porque con una simple llamada, un te quiero... ya me haces volar... y despertar algo en mí que sólo siento contigo...porque te quiero más que ayer pero menos que mañana... Y si estoy triste, sólo con recordar la última vez que te vi, todo cambia... Un día alguien me dijo que soñara... Los sueños son difíciles de seguir... pero si se mantiene la esperanza viva, se cumplen... eso es lo que me ha pasado contigo... tú eres mi sueño...

No puedo pedirle nada a la vida porque sería pedir por pedir... y porque si tengo que hacerlo... pediría 24 horas a tu lado en las que me dé tiempo a todo menos a perder el tiempo... pido una tarde lluviosa... dentro de una casa gente, sobre un sofá sin cojines para que sólo puedas abrazarme a mí... Por pedir pido, mientras caminamos por cualquier calle, llevarte y traerte al contarte cualquier estupidez... pido pararnos unos segundos ante cualquier escaparate... continuar andando, y que, momentos después me preguntes cuánto costaba ésta o aquella cosa... Entonces me pido contestarte que no lo sé... que no me fijé... porque lo único que he sido capaz de ver en el cristal ha sido tu imagen reflejada, y aquello... no tenía precio... Por pedir... pediría 7.000 peticiones más, alargaría la lista hasta quedarme sin papel, y lo reciclaría para seguir pidiendo; para seguir pidiéndote... Por pedir, me pido sorprenderte, que te dejes sorprender... que te guste que te sorprenda... qué pides tú?"Si quieres... hablamos más allá de septiembre.


HAAF

*Va por ti Vicky, amiga. Estés donde estés. La lacra del cáncer se ha vuelto a llevar a una gran persona. Los que te conocimos siempre te recordaremos como la mejor de las guerreras. "El sosiego de los que se fueron antes no calma el desasosiego de aquellos que le seguirán...".